domingo, 6 de diciembre de 2009

Diablos Rojos


El título de esta entrada y el del blog está dedicado a los Diablos Rojos que es de lo que se compone principalmente el transporte público en Panamá.
Los diablos rojos son los autobuses de aquí. Son los antiguos autobuses escolares de Estados Unidos (como el de Otto de los Simpsons) que al renovarlos los vendieron a Panamá, así que os podéis hacer una idea de lo viejos que son.
Si quieres ser conductor de diablo rojo, no vale con comprárselo, tienes q comprártelo y contratar a unos grafiteros para que te lo customicen. Todos van pintados por los cuatro lados con todo tipo de dibujos, dragones, tías en bikini, la cara de la novia, etc.... es todo un arte!
Lo mejor de todo es que aunque hay unas rutas establecidas, los autobuses son privados, así que el dueño gana más cuanta más gente recoja. Por eso van todos haciendo carreras "como alma que lleva el diablo" (de ahí el nombre) para llegar antes que los demás a las paradas y recoger a más pasajeros.
Moverse en diablo rojo por la ciudad no es fácil, el funcionamiento es el siguiente:
Primero tienes que enterarte de las rutas cosa que es un poco difícil si no te lo dice alguien porque no viene escrito en ningún sitio. Después tienes que esperar en lo que tu creas que es una parada (algunas están claras, pero otras no) y fijarte muy bien en el nombre que viene escrito en el cristal delantero del autobús para saber si es el que quieres coger. Al principio con tanto graffiti cuesta ver el nombre. De todas formas, también puedes guiarte de lo que dice el pavo.
El pavo es un panameño que va de pie en las escaleras del autobús con la puerta abierta gritando el destino del autobús.
Una vez que estás seguro de que quieres coger ese autobús, te subes, buscas un sitio libre en la oscuridad (las ventanas son enanas y está bastante oscuro dentro) y te dispones a pasar un rato de calorcito (ya que no hay aire acondicionado) rodeado de panameños.
El viaje lo pasas rezando todo lo que sabes porque como ya he dicho antes van a toda velocidad y haciendo un ruido poco tranquilizador. A todo esto no tienen amortiguadores, y como Panamá está llena de agujeros en las calles, vas todo el camino dando saltos.
Si llegas a tu destino con vida, tienes que prepararte para la operación salida. Un poco antes de llegar tienes q empezar a gritar "PARADAAAAAAAAAAA" para que te escuchen (sobretodo si estás sentado al fondo) y te paren donde tu quieres. Si no hay policías a la vista te paran en cualquier sitio que tú les digas. Tienes que levantarte y atravesar el pasillo que es más pequeño de lo normal (tarea difícil) hasta llegar a la única puerta que está en la parte delantera y pagarle 25 centavos de dólar (unos 16 céntimos de euro) al pavo para que te deje salir.
Así de divertido es el transporte público en Panamá. La próxima entrada la dedicaré a los taxis, que tampoco se quedan atrás.....

1 comentario:

  1. Gracias por arrojar un poco de luz sobre cómo va la vaina ésta, que algunos todavía no nos hemos atrevido a subirnos a uno de éstos ;)
    ¡Enhorabuena por el blog! jeje

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